Miércoles, 16 Abril 2025

900.000 pesos colombianos ofrecen en el mercado ilegal a cazadores que consigan un codiciado colmillo de marfil de elefante africano, una especie en enorme riesgo de extinción.

Los cadáveres de 10 elefantes, incluidos el de una madre y su pequeña cría, fueron hallados en el Parque Nacional Hwange, en la república de Zimbabwe, en Africa. Los guardianes de esta reserva natural informaron que la causa de muerte de los 10 mamíferos fue envenenamiento con un potente químico que ocasiona una muerte silenciosa pero terriblemente dolorosa, no solo para ellos, sino para otros animales como leones, zebras y hienas que se ven atraídos por la carne de los elefantes ya muertos, o por algún tipo de contacto con baldes o agua contaminada con dicho veneno.

El químico empleado consiste en una solución de cianuro diluido proveniente de un herbicida agrícola muy común en este país, que en realidad se encuentra prohibido en otras regiones del mundo como en la Unión Europea, dada su alta toxicidad comprobada en humanos y otros animales. De hecho, este año una de las trabajadoras más experimentadas de la reserva Hwange presentó graves problemas de salud al tratar de auxiiar a dos pequeñas crías de elefante que habían sido envenenadas con este químico, las cuales no sobrevivieron a pesar de los esfuerzos.

elefantes envenenadosFoto tomado de www.notitotal.com

Esta nueva modalidad de caza que han desarrollado los cazadores ilegales de Zimbabwe, les permite cazar enormes animales de una manera silenciosa y sin prender alarmas de los guardianes de la reserva. Ante esta problemática, la Autoridad para el Manejo de los Parques Nacionales y la Vida Salvaje de Zimbabwe, han autorizado a su personal especializado a disparar en contra de todo cazador ilegal que sea descubierto dentro de la reserva natural. Si el cazador corre con la suerte de quedar con vida, se enfrentará a una pena de mínimo 9 años de cárcel, la cual puede agravarse si se encuentra en poder de marfil o veneno.

El tráfico ilegal de marfil ofrece a cazadores alrededor de 900.000 pesos colombianos por colmillo, lo cual es prácticamente una fortuna para estos infractores dada la difícil situación económica por la que atraviesa el país. Se espera que las duras políticas implementadas para la conservación y protección del elefante africano logre ahuyentar a quienes ven la caza como su principal fuente de recursos.

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